Dando botes y botes, llegué a la antigua publicación de mi adolescencia (me permitiré decir que ya no soy un adolescente, o al menos no soy el mismo adolescente que fui en ese entonces). Decidí revivirlo, pero entre cambiarlo desde allí, preferí comenzar desde cero, otro nombre, otro perfil, pero sin olvidar lo que fui. Aproveché una herramienta cibernética para importar todos los contenidos antiguos del blog anterior.
Me entretuve por un par de horas releyendo todo lo que comenté en el pasado. La última vez que escribí tenía unos 16 años, estaría en tercero medio, no tendría ni siquiera decidido cuál iba a ser la profesión a la que me dedicaría principalmente. Ahora heme aquí, con una mochila mucho más llena.
Sin duda, han acontecido eventos importantes en mi historia. Ahora me miro al espejo, con ojeras más grandes, 20 años, licencia de conducir (aunque prácticamente no la ocupe), ya en mi tercer año de medicina, emparejado,(no como oveja, no tengo críos, sin como se diría "estoy pololeando"), quizá lo más grave es que tenga la imagen de mi madre fallecida y en el alma toda la pena que ello me ha significado.
Nada más quisiera entregar un atisbo, un esbozo de lo que me ocurre ahora, espero dejar más de algún pensamiento, antes de que vuelva a desaparecer entre los códigos binarios.
Aún, eso sí, sigo pegado en el verde. Muy pegado.
[Renovación.]
Los cambios sin olvidar las raices. Son como las hojas de los arboles que cambian de hojas, aunque el arbol se mantenga siempre firme, donde siempre.
ResponderEliminarTe quiero mucho, mi estimadisimo amigo.
Adolescencia... Da mucho para pensar esa etapa de la vida.
Ambos adultos, con el tiempo entremedio. Ese jodido tiempo que se encarga de separar a la gente y alterar los vinculos que existen entre las personas. Ese jodido tiempo jamas ha interferido en la enorme amistad que siento por ti.
Evidentemente, espero una junta luego, pero mientras, te seguire queriendo como siempre y como antes.
Te quiero un monton. Eres un espectacular amigo y una espectacular persona.
Un beso enorme.
Soy como esa clase de lugares de las que no podras liberarte jamas jajaja
No sé por qué me bajó la curiosidad de releer mis propios antiguos posts, y en uno de ellos encontré un comentario tuyo. Llegué a este blog, y al ver la fecha pensé "wow! siguió escribiendo!", hasta que leí la entrada y me di cuenta del tremendo paréntesis temporal...
ResponderEliminarA mí también me dio esa sensación de encontrarme con mi 'antiguo yo', aunque no haya cambiado demasiado. Claro, han pasado muchas cosas desde entonces, pero la esencia queda, ¿no? El sentido del humor, por ejemplo. Releyendo algún comentario divertido, me reí con las mismas ganas que hace dos o tres años. ¿Te pasó lo mismo a ti?
En mi caso, decidí borrar o al menos hacer invisibles los antiguos blogs... me da como verguenza ajena que alguien por alguna razón busque mi nombre en Google y se encuentre con cuentos malos a medio terminar. Mejor un seudónimo, Mr. J.
Saludos, y ojalá sigas escribiendo aquí. Aunque sea de vez en cuando :)